Sobrevivir a una masacre es duro, pero aún más si hay que contarla después. Los comediantes de Hamlet y el pobre Horacio abandonan Elsinor con un trauma en el cuerpo y la necesidad de buscar un nuevo trabajo haciendo lo que mejor saben hacer: encarnar historias tal como las habría escrito su difunto dramaturgo, un tal William, quien quedó en la corte con el resto de los cadáveres. Víctor Castro, Antía Vidal, Diego Salgado y Pedro Placer improvisan historias al estilo de Shakespeare con su característica esencia musical, como quedó escrito en el destino de los Improvisadores. Algo huele a improvisación en Dinamarca.