Este proyecto site specific “desciende el cielo” simbólicamente, llevando el dibujo y la pintura sobre papel al espacio, en un juego de sensaciones entre el cuerpo, la pintura y la arquitectura.
El cielo se vuelve vulnerabilidad, piel y memoria, incluso cuerpo, casi como si descendieran siglos de historia de ese rico artesonado mudéjar convirtiéndose en hebras de paisaje. En esta obra de la artista argentina Luciana Rago, los papeles de fibras vegetales están trabajados con tinta y acuarela, en un interesante juego visual en su fascinación por lo ambiguo, desdibujando el anverso y el reverso, investigando múltiples posibilidades en una suerte de tensión entre lo leve, lo etéreo y lo denso, lo permanente. La obra se propone así como una experiencia vital para ser transitada: una escenografía envolvente que ofrece diferentes puntos de vista e interpela activamente a quien la recorre.
“El cielo a mis pies”, que toma su título de una antología de poesía china contemporánea, es una metáfora compleja, pero también sensorial: un cielo que se deconstruye en luz, levedad y emoción, mientras su dermis actúa como registro de memoria, huella y resistencia. La artista dialoga, así, con la tradición pictórica oriental, pero el trazo y la mancha irrumpen ahora en la tridimensionalidad para interpelar al cuerpo y a su temporalidad imperativa.