Agua, lodo y capital nos sitúa ante la herida abierta en los ríos y cauces de la tierra. Àlvar Calvet analiza cómo el sistema ha convertido el elemento primigenio de la vida en una mercancía especulativa. La exposición llega a Galicia en un momento crítico, vinculando la amenaza de la planta de Altri con otras cicatrices hídricas presentes en la trayectoria del artista —del Ebro al embalse de Riudecanyes, pasando por el Arga o el Aniene italiano— y mostrando el conflicto del agua como un espacio donde colisionan economía, política y ecología.
Considerando el sedimento como memoria física del río, Calvet traslada esta materia al espacio expositivo. Las piezas tradicionales se transforman en herramientas de reflexión contemporánea: las treinta monedas elaboradas con sedimentos del Ulla simbolizan la traición y la mercantilización de los recursos naturales.
La instalación se presenta como una liturgia material: pendones, columnas de cántaros y símbolos esenciales como el pan y el agua dialogan con la arquitectura religiosa que acoge la muestra. A través de estos elementos, el artista propone una escucha activa del entorno. Agua, Lodo y Capital recuerda que la explotación de los recursos hídricos nos traiciona como sociedad. En Galicia, esta herida es presente y territorio; el arte actúa como un catalizador poderoso, incluso cuando se expresa a través de un puñado de barro herido.