Justo a las afueras del núcleo urbano se encuentran localizaciones en las que se ven representados el pasado, el presente, el futuro y la naturaleza. El presente campa a sus anchas en cualquiera de los barrios que circundan la ciudad: una mezcla entre modernos o remozados y tradicionales, urbanos y rurales, vibrantes y tranquilos.
Hacia el sur, el barrio de Conxo, que nos transporta a tiempos pretéritos con su histórico monasterio, se funde con Santa Marta, una de las expansiones residenciales más recientes. Este eje ofrece un fascinante salto visual entre la piedra centenaria y las amplias avenidas de arquitectura contemporánea.
A escasos metros de la zona monumental, el entorno de Galeras y Vistalegre ejerce de perfecta transición hacia la naturaleza. En esta área, los parques a orillas del río Sarela conviven con recintos universitarios y con vanguardistas piezas arquitectónicas camufladas entre el verde, como los edificios de autor de la Finca de Vistalegre.
Por su parte, la entrada este de la ciudad ofrece escenarios de corte más metropolitano. San Lázaro aporta una estética marcadamente institucional y ordenada, dominada por edificios administrativos, hoteles y amplios bulevares. Muy cerca, zonas elevadas como As Cancelas combinan el dinamismo de las grandes superficies comerciales con bloques residenciales que dominan el perfil de Compostela.
Finalmente, cabe destacar el barrio de As Fontiñas, levantado completamente en la década de los noventa. En él encontramos Área Central, un enorme edificio que alberga viviendas, comercios y oficinas. Sus calles cubiertas y su descomunal plaza interior invitan a emplazamientos de cámara sugerentes.