Santiago de Compostela es este fin de semana un túnel del tiempo hacia la Edad Media. Su mercado medieval regresa para llenar las plazas monumentales de duendes, músicos ambulantes, nobles, encantadores de serpientes, artesanos, bufones y vendedores de milagros. Las actividades, que se suceden a todas horas entre las 11 y las 22 horas hasta el domingo, incluyen la caza del dragón, bailes llegados de lejanos países y espectáculos de magia, música y fuego.
Si el viernes el Auditorio ofrece la segunda y última función de El Barbero de Sevilla con las entradas agotadas, el sábado aún hay oportunidad de subir a la Ciudad de la Cultura y disfrutar del recital lírico del ciclo 'Espazos Sonoros'. El sábado niños y mayores estarán de enhorabuena por el comienzo del Festival Internacional de Títeres 'Galicreques', que en su edición de 2011 convoca a numerosas compañías españolas y latinoamericanas para shows al aire libre y bajo techo, empezando con una doble tanda de El Patito Feo.
Más de 30 exposiciones de las más diversas temáticas nos esperan también en las galerías y museos para un espectacular primer fin de semana de octubre.
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La Semana Santa compostelana toca a su fin estos días e invita a participar en las numerosas procesiones que recorren diversas partes de la ciudad histórica: El Viernes Santo, la procesión de la Quinta Angustia y la del Santo Entierro, por la tarde, preceden a la de la Virgen de la Soledad, cerca de la medianoche, una procesión que durante muchos años recibió el nombre popular de "los Caladiños", por su solemnidad, y que se caracterizaba porque en ella sólo desfilaban mujeres. El Sábado Santo, la Cofradía del Cristo da Unción y Nuestra Señora de la Serenidad organiza la procesión de los Hermanos, acompañada, entre otras, por la Real Banda de Gaitas de Ourense. Y ya en la tarde del Domingo de Resurrección procesiona el Cristo Resucitado, saliendo de la Plaza de la Quintana a hombros de la Cofradía de la Vera Cruz, una de las más antiguas de la ciudad.
La lluvia, otro clásico de la ciudad en este mes, será un elemento omnipresente hasta el domingo. ¿Y qué mejor forma de resguardarse de una buena mojadura que asistiendo a los conciertos gratuitos programados por el Festival de Músicas Contemplativas? Formaciones de prestigio internacional + escenarios privilegiados (iglesias monumentales del casco viejo) suponen un tándem insuperable.
Y un evento que no debemos perder, por su singularidad, tanto el Viernes como el Sábado Santo: el funcionamiento de la carraca de la catedral, una tradición recuperada la Semana Santa pasada, tras más de medio siglo de silencio, gracias a la réplica construída por el Consorcio a partir del instrumento original, situado en la torre norte de la fachada del Obradoiro, y que se puede visitar en el Museo de la Catedral. Las carracas, actualmente muy en desuso en la liturgia, son instrumentos musicales de percusión que se hacían sonar en las celebraciones de Semana Santa como símbolo de duelo por la muerte de Cristo y que sustituyen el sonido de las campanas. La campana representa la voz de Cristo, por lo que la carraca se empleaba en su lugar en los días en el que Cristo permanecía muerto y por lo tanto se apagaba su voz.
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The beauty of a World Heritage City, the intense emotion of its processions, a festival of sacred music from around the world in monumental churches and a fine catalogue of sight-seeing tours make Compostela's Holy Week a privileged time for the city and its visitors.
The Holy Week is profoundly aesthetic and spiritual in Santiago. Eyes gaze upwards at the pointed hoods under the pinnacles, the processional crosses under the towers, the flowers that almost touch the balconies and gargoyles, while the processions advance in daylight or through the night mist.
A not-to-be-missed event, the Contemplative Music Festival, were added to these traditions six years ago. Organised by Consorcio de Santiago to bring the spiritual expressions of numerous world cultures to a city where they can coexist harmoniously, six Compostela churches host, from April 18 to 23, thirteen free concerts with groups from Europe, Asia and Africa.
Este fin de semana vuelven a Santiago dos de los acontecimientos invernales más esperados: el encendido de la iluminación navideña en el Ensanche y la apertura de la pista de hielo. El circuito de patinaje estrena una ubicación más urbana, la Plaza Roja. Y allí, en medio de tiendas, cafés y restaurantes, junto al abeto de diez metros de altura, estará del 18 de diciembre al 9 de enero.
El sábado además será el único día de nuestras vidas en que, patinando, deseemos con fervor un sinistro: máis exactamente un Siniestro Total. La banda viguesa trae a la Sala Capitol su regalo de Navidad, un álbum nuevo titulado 'Country & Western', en el que cabalga sobre el soul, country y swamp. Si alguien no tiene el corazón para estos trotes siempre puede elegir una visita guiada por la Cidade da Cultura -a punto de inaugurar sus primeros edificios- o espectáculos como la gala Danza por la Solidaridad, Salomé del Centro Dramático Galego o 'A Nona' de Teatro do Morcego en el Principal. Para algo diferente, nos quedan el Rastrillo Solidario en la Casa das Asociacións, la Fiesta Bore del viernes en la Capitol o la delirante Ultranoite navideña en la Nasa.
Para los niños, muchas opciones: desde dar una vuelta por el Multiusos para presenciar el Campeonato de España de Karate hasta acercarse el sábado a la Praza de Cervantes a disfrutar del Concierto de Navidad de la agrupación Coro da Rá. Hay también cuentacuentos, teatro y títeres. Y una cuenta atrás para celebrar, en menos de una semana, la Navidad.
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La Plaza del Obradoiro es el elegante salón que la ciudad ha ido 'amoblando' con paciencia, durante nueve siglos, para dar una bienvenida de altura a los visitantes y peregrinos. Allí despliega Compostela la visión barroca de las torres de la Catedral y el Pórtico de la Gloria, que todos los caminantes recordarán como icono de la meta alcanzada. Pero esa es sólo la primera puerta: detrás se abren muchas otras, sin más llave que la de los sentidos, porque Santiago tiene la capacidad de entregarse hasta el alma y contagiar su espíritu a quien la contemple.
Gabriel García Márquez fue uno de esos visitantes a quien el Obradoiro y Santiago dejaron sin aliento. Y así lo quiso contar en su artículo de 1983 "Viendo llover en Galicia":
"Santiago de Compostela (...) se impone de inmediato, completa y para siempre, como si se hubiera nacido en ella. Siempre he creído, y lo sigo creyendo, que no hay en el mundo una plaza más bella que la de Siena. La única que me ha hecho dudar es la de Santiago de Compostela, por su equilibrio y su aire juvenil, que no permite pensar en su edad venerable, sino que parece construida el día anterior por alguien que hubiera perdido el sentido del tiempo. Tal vez esta impresión no tenga su origen en la plaza misma, sino en el hecho de estar -como toda la ciudad, hasta en sus últimos rincones- incorporada hasta el alma a la vida cotidiana de hoy. Es una ciudad viva, tomada por una muchedumbre de estudiantes alegres y bulliciosos, que no le dan ni una sola tregua para envejecer".
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