estado do tempo
Today is wednesday 1 october, it is 12ºC and partly cloudy in Santiago

Libro de viaje del Turismo Creativo (I)

Published on 09/11/2010 12:02

Hace dos años por estas épocas, en plenas elecciones presidenciales norteamericanas y con el boom mediático de la crisis del mercado financiero, Turismo de Santiago tuvo la oportunidad de asistir a un congreso sobre Turismo Creativo organizado por la UNESCO en Santa Fe, Nuevo México, EE.UU. Tenemos que confesarles que no sabíamos mucho de la materia, pero nos despertó gran curiosidad que la UNESCO se lanzara a esta iniciativa promoviendo una conferencia de Turismo Creativo precisamente en Santa Fe.

Santa Fe, con todos los respetos, nos sonaba poco, y como referencia teníamos las películas del oeste, las reservas indias y poco más. La sorpresa fue mayúscula y nuestra admiración fue creciendo según íbamos callejeando por la ciudad, leíamos un folleto y profundizábamos más en lo que allí estábamos presenciando: una ciudad de unos 80 mil habitantes, en donde las culturas americana, india, mexicana y los asentamientos hippies de los años 60 se mezclaban con pasmosa naturalidad en un paisaje urbano fuertemente marcado por la singular arquitectura de adobe de estilo colonial español.

Arquitectura de adobe

Arquitectura de adobe de Santa Fe, NM, USA

El primer día, sin ir más lejos, ya nos vimos sorprendidos, y tanto que sí, por esa pequeña gran ciudad: cuando nos dirigíamos paseando hacia el palacio de congresos en el que tendría lugar nuestra conferencia, ¡nos cruzamos a Robert Duvall!, Tom, el abogado de “El Padrino” de Coppola, para más señas. Más tarde nos enteraríamos de que muchos otros actores famosos, como Susan Sarandon, Gene Hackman, Kevin Costner, Diane Lane, Shirley MacLaine, Jane Fonda o Keanu Reeves, tenían casas por la zona.

Del casco histórico, por su parte, nos maravilló, desde ese mismo primer contacto, su perfecto estado de conservación y su fuerte personalidad, definida por el adobe y los colores terrosos de aspecto estucado al más puro estilo mexicano. Incluso los edificios de nueva planta estaban perfectamente integrados y en sintonía con ese estilo tan característico. Se respetaban formas, materiales, alturas, etc. A ello hay que añadirle que no dejábamos de ver todo tipo de galerías de arte, tiendas de artesanía, e incluso mercadillos indios y artesanos en plazas y parques públicos, a los que se sumaban deliciosos patios interiores, donde la cultura india-mexicano-norteamericana se respiraba por los cuatro costados.

mercado indíxena na rúa

Mercado indíxena de rúa

Llegados al palacio de congresos para acreditarnos, empezamos a ver que todo nos era familiar. La arquitectura del edificio, los materiales utilizados, la decoración, las alfombras, las lámparas y muchos de los detalles de esa obra recién estrenada eran una auténtica puesta en escena de una ciudad creativa, que presumía de su diseño, su artesanía, sus colores y en definitiva de su personalidad allá por donde íbamos. Igual daba que fuese el hotel, el restaurante o el palacio de congresos: todo en Santa Fe transmitía una voluntad expresa de poner en valor sus artesanos, sus artistas y todos los activos creativos de la ciudad.

Santa Fe Convention Center

Santa Fe Convention Center

Lámpada artesá do Convention Center

Lámpadas artesás no Convention Center

Cuando empezamos a congeniar, y después de escuchar a los primeros ponentes, comenzamos a entender realmente qué era aquello del Turismo Creativo y por qué estábamos en Santa Fe: ¡allí había casi 300 galerías de arte de todo tipo (con el concepto americano de galería, que incluía el taller del artista, la tienda y la exposición, cuando no también su vivienda), que facturaban anualmente más de un billón de dólares! Millonarios de Dallas, Houston, San Francisco, etc. habían puesto de moda la ciudad en los años 70 y 80 como centro de peregrinación de artistas y meca de los compradores de arte, convirtiéndola en la segunda más importante de los EE.UU., a continuación de NYC.

Rúa de Santa Fe, NM, USA

Típica rúa con galerías de Santa Fe

“Hartos” creíamos estar ya de ver galerías de arte por toda la zona histórica, y resultó que aún no habíamos visto nada, porque nos faltaba todavía la legendaria Canyon Road, con una galería literalmente al lado de otra. Vamos, que era como los bares de la compostelana Rúa do Franco, uno tras otro, pero en versión galerías de arte. Y cuando ya estábamos convencidos de haberlo visto todo, se nos recomendó todavía la zona más vanguardista, el Railyard District, que no era otra cosa que ¡una especie de polígono industrial lleno de naves repletas de suculento arte contemporáneo!, con la guinda de que durante esos días tenía lugar una bienal de arte que reunía obras de artistas internacionales que reflexionaban sobre una única idea-fuerza: “Santa Fe”. Todavía hoy referimos a menudo esa bienal por su originalidad y calidad, destacando, entre otras muchas cosas, la video-creación del mapa artístico-emocional de la ciudad, no sólo por su belleza, sino también por su interés turístico.

Railyard District

Galería de arte no Railyard District

En los días siguientes tuvimos oportunidad de conocer de primera mano otras excitantes experiencias creativas de Santa Fe. Tal fue el caso del tour gastronómico: un cocinero local acompañaba a los participantes durante la visita al mercado para rematar con una comida exclusiva para grupos reducidos en un restaurante. O de las visitas a viviendas de la zona histórica cuidadosamente rehabilitadas por diseñadores de interiores y destinadas a turistas aficionados, expertos y estudiantes de arquitectura. Y también de la propuesta de aquel fotógrafo patrocinado por Canon, que organizaba talleres de fotografía para amateurs y profesionales bajo el marchamo de la increíble luz, que lo era, y los inolvidables paisajes y colores de Nuevo México.

En nuestro viaje iniciático, también tuvimos oportunidad de degustar, cómo no, la oferta gastronómica de la zona, representada por un nutrido número de chefs y restaurantes, muchos de ellos ubicados en esos exquisitos patios interiores que antes mencionábamos. La Santa Fe gastronómica nos sorprendió por su ambiente realmente acogedor, por la fusión de productos y tradiciones de la zona con interpretaciones vanguardistas de texturas, olores, colores y sabores para componer una sofisticada gastronomía siempre respetuosa con su entorno tanto en el producto como en su interpretación y creatividad, y, por último, por las cuidadísimas cartas de vinos (¡algunas incluso incluían albariños!).

"Deliciosos" patios interiores

"Delicioso" patio interior

En fin, nuestra presencia en Santa Fe nos ayudó a ver con nuestros propios ojos cómo se desarrolló toda una industria alrededor de la creatividad, la sensibilidad y la idiosincrasia de un territorio. Cómo se transformó todo eso en riqueza; cómo toda la ciudad, y muy especialmente la industria turística, se volcaron con su mayor activo para convertirlo en un atractivo y así consiguieron que sus visitantes tengan una experiencia más allá de la simple visita turística (meramente consumidora de hoteles, museos y servicios), y participen, se formen y disfruten de sus vacaciones de una manera creativa en un lugar excepcional: Santa Fe.

Dejaremos pues, para la segunda parte de este “Libro de Viaje”, otras experiencias que nos aportaron tanto Santa Fe como el congreso, y el relato de cómo nosotros fuimos digiriendo todo esto, y cómo entonces descubrimos que Santiago ya era una Ciudad Creativa y que podría serlo todavía mucho más. Les esperamos.

Content not available in English. Sorry for the inconvenience

How much did you like this entry?
Share it on:
What do you think?
You have to register in order to comment.
Enter your username and password here.