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Published on 16/11/2010 12:44

Comentábamos en el anterior post nuestra experiencia del viaje al congreso de Turismo Creativo realizado por la UNESCO en la ciudad norteamericana de Santa

Fe (Nuevo México). Hablábamos de las excelencias de este destino que, sin ninguna duda, es uno de los destinos creativos más importantes del mundo.

Comentábamos la sorpresa que nos causó Santa Fe y cómo desarrollaban su estrategia de destino turístico asociada a la creatividad, reflejada en su arquitectura, su gastronomía, su artesanía, sus artistas y la sensibilidad de sus gentes, en una auténtica exhibición de conciencia colectiva.

Veíamos cómo la fusión de distintas culturas aplicadas a diferentes disciplinas convertían a esta pequeña ciudad en un destino importantísimo en el mercado del arte, el movimiento económico que ello conlleva y la aportación de valor y dignidad que le han dado a la ciudad y a sus habitantes conservando y potenciando sus habilidades.

Durante el congreso, seguimos viendo experiencias creativas de otras ciudades, profundizamos en el proceso por el cual la UNESCO concede denominaciones de ciudades creativas por disciplinas muy diferentes tales como: la arquitectura, la artesanía, el folklore, el diseño, la gastronomía, la música y el arte.

Santa Fe reunió, en fin, a profesionales del turismo, gestores de destinos, líderes de opinión en turismo creativo, planificadores urbanos, expertos culturales, emprendedores creativos, educadores, creadores de industrias creativas, artistas y ponentes de primer nivel participaron en esta conferencia internacionales, en la que tuvimos oportunidad de beneficiarnos de los conocimientos adquiridos y buenas prácticas no sólo de Santa Fe, sino de otros destinos como Nueva Zelanda, Barcelona, UK, Japón, China, Italia, Canadá, etc. Más info aquí.

Ambiente del congreso

Pero además, el congreso incluía, un programa paralelo plagado de  talleres, visitas guiadas y múltiples propuestas de ocio y rr.pp., siempre bajo el marchamo del turismo creativo. Entre ellas hay que destacar la recepción con la que Santa Fe agasajó a todos los congresistas, digna de lo que hasta el momento habíamos visto en la ciudad. Organizó una especie de room-cooking con los 12 restaurantes y cocineros más representativos de la ciudad que, como estrategia de promoción de sus establecimientos, pagaban de su bolsillo el catering del acto con uno o dos platos representativos de sus fogones. Todo esto en una sala amenizada por un grupo musical de la ciudad, artesanos de Santa Fe exhibiendo sus habilidades, y un set de vinos californianos y de Nuevo México en el centro de la sala, marinando con las viandas y el acto que allí nos habían preparado.

Cada restaurante preparaba en directo, sin coste para la organización, una degustación de sus platos

Camino de vuelta a nuestra ciudad y para rematar nuestro viaje, íbamos en el transfer hacia el aeropuerto de Alburquerque cuando nos sorprendió la mayor concentración de globos aerostáticos del mundo. Decían que cerca de unos 800 globos estaban colgados como elementos decorativos del cielo de Nuevo México.

Llegados al aeropuerto de Alburquerque, en el que obviamente toda su terminal estaba realizada con materiales y con decoración típica de la artesanía de la zona que a veces nos hacía preguntarnos si estábamos en un aeropuerto o en un típico pueblo del oeste, fue cuando empezamos a darnos cuenta lo valioso que había sido aquel viaje, todos los contactos y los conceptos que el congreso nos aportó y la tarea difícil que se nos echaba encima, al pensar que algún día, la ciudad de Santiago de Compostela debería trabajar en esa línea.

Entre avión y avión, aeropuerto y aeropuerto, fuimos digeriendo el viaje que habíamos realizado. Nos dimos cuenta de que muchas cosas, que se hacían en Santiago y que se pueden hacer en Santiago, podríamos enfocarlas en una estrategia de Turismo Creativo. El potencial de la ciudad como centro de formación universitaria, capital de Galicia, y un marcado posicionamiento como destino turístico cultural hacen que nuestra ciudad tenga un gran potencial al respecto.

Experiencias sucedidas entre octubre de 2007 y junio de 2008, en las que Turismo de Santiago colaboró, actividades que ya se realizaban en la ciudad, junto con la experiencia adquirida en el congreso, nos llevaban a pensar que Santiago, en cierta manera, era una ciudad creativa, aunque no lo sabía del todo.

Eventos como Sea Pictures, Festival de corales inglesas amteurs, que durante unos días se alojaron y disfrutaron de nuestra ciudad, utilizando emplazamientos únicos de nuestro ingente patrimonio cultural, como la iglesia de San Francisco o la propia Catedral, fueron para muchos de sus participantes una experiencia creativa en nuestra ciudad. El Festival contó con la dirección artística de uno de los mejores músicos corales del Reino Unido, Ronald Corp. 

En la misma línea, se realizaron festivales de  coros escolares amateurs procedentes de UK, que se alojaron durante unos días en la ciudad y compartieron conciertos con otros coros infantiles de la localidad.


Otro, quizá más llamativo, por la calidad del programa y de los asistentes, fue el Festival “Road to Paradise”, organizado por otra agencia especializada inglesa, en la que melómanos sobre todo ingleses y algún norteamericano, escucharon conciertos de altísimo nivel artístico de música religiosa en diferentes iglesias de la ciudad durante unos 6 días. Todavía hay hoteles que recuerdan este festival, que congregó a un público de un altísimo poder adquisitivo durante casi una semana en nuestra ciudad: participaron alrededor de 250 personas y generó un gasto turístico de unos 450.000 € (entre gasto directo e indirecto).

En realidad, nos dimos cuenta de que somos un destino creativo desde hace casi medio siglo, con eventos como el Música en Compostela, creado hace 47 años, en el que músicos de diferentes países se forman en Santiago en música lírica española durante prácticamente todo el mes de agosto, con conciertos en la capilla del Hostal, entre otros emplazamientos.

Súmese a todo esto, el Forum Gastronómico, promovido por Turismo de Santiago, donde gallegos y no gallegos se forman bienalmente en gastronomía durante unos días, con los máximos exponentes mundiales en la materia en nuestra ciudad.

Actividades como nuestro Tour Gastronómico o como los Merco y Cociño, los Talleres Gastronómicos para niños, las Catas con Maridaje, las visitas guiadas tanto a  Talleres de Artistas como a talleres de nuestros Artesanos, nuestro apoyo a nuestros artistas todos los años en el Roteiro de Creación, al reciente congreso creativo del MACC (Mercado Atlántico de la Creatividad) etc, todos son experiencias creativas que aportan valor a quienes nos visitan y que pueden hacer que la experiencia de su viaje sea más inolvidable.

Toda la política de rehabilitación y conservación de nuestro patrimonio, tan premiado y reconocido aquí y fuera de nuestras fronteras, el potencial que se puede abrir con la Ciudad de la Cultura, y todo el valor que se puede generar con políticas activas de recuperación de oficios, artesanía, tradiciones de todas las disciplinas que nos podamos imaginar, será un trabajo futuro para una mayor concentración de producto creativo en nuestra ciudad.

La especialización y la diferenciación que cada vez más exige el mercado, la evolución del turista para los próximos años, cada vez más informado, exigente y sofisticado al consumir experiencias, harán que el Destino Turístico que focalice su estrategia en la economía de las experiencias, será el que acierte de pleno en ganar con más fuerza un segmento de mercado con tendencia al crecimiento natural y donde Santiago tiene, en nuestra opinión, un enorme potencial a nivel internacional.

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Published on 09/11/2010 12:02

Hace dos años por estas épocas, en plenas elecciones presidenciales norteamericanas y con el boom mediático de la crisis del mercado financiero, Turismo de Santiago tuvo la oportunidad de asistir a un congreso sobre Turismo Creativo organizado por la UNESCO en Santa Fe, Nuevo México, EE.UU. Tenemos que confesarles que no sabíamos mucho de la materia, pero nos despertó gran curiosidad que la UNESCO se lanzara a esta iniciativa promoviendo una conferencia de Turismo Creativo precisamente en Santa Fe.

Santa Fe, con todos los respetos, nos sonaba poco, y como referencia teníamos las películas del oeste, las reservas indias y poco más. La sorpresa fue mayúscula y nuestra admiración fue creciendo según íbamos callejeando por la ciudad, leíamos un folleto y profundizábamos más en lo que allí estábamos presenciando: una ciudad de unos 80 mil habitantes, en donde las culturas americana, india, mexicana y los asentamientos hippies de los años 60 se mezclaban con pasmosa naturalidad en un paisaje urbano fuertemente marcado por la singular arquitectura de adobe de estilo colonial español.

Arquitectura de adobe

Arquitectura de adobe de Santa Fe, NM, USA

El primer día, sin ir más lejos, ya nos vimos sorprendidos, y tanto que sí, por esa pequeña gran ciudad: cuando nos dirigíamos paseando hacia el palacio de congresos en el que tendría lugar nuestra conferencia, ¡nos cruzamos a Robert Duvall!, Tom, el abogado de “El Padrino” de Coppola, para más señas. Más tarde nos enteraríamos de que muchos otros actores famosos, como Susan Sarandon, Gene Hackman, Kevin Costner, Diane Lane, Shirley MacLaine, Jane Fonda o Keanu Reeves, tenían casas por la zona.

Del casco histórico, por su parte, nos maravilló, desde ese mismo primer contacto, su perfecto estado de conservación y su fuerte personalidad, definida por el adobe y los colores terrosos de aspecto estucado al más puro estilo mexicano. Incluso los edificios de nueva planta estaban perfectamente integrados y en sintonía con ese estilo tan característico. Se respetaban formas, materiales, alturas, etc. A ello hay que añadirle que no dejábamos de ver todo tipo de galerías de arte, tiendas de artesanía, e incluso mercadillos indios y artesanos en plazas y parques públicos, a los que se sumaban deliciosos patios interiores, donde la cultura india-mexicano-norteamericana se respiraba por los cuatro costados.

mercado indíxena na rúa

Mercado indíxena de rúa

Llegados al palacio de congresos para acreditarnos, empezamos a ver que todo nos era familiar. La arquitectura del edificio, los materiales utilizados, la decoración, las alfombras, las lámparas y muchos de los detalles de esa obra recién estrenada eran una auténtica puesta en escena de una ciudad creativa, que presumía de su diseño, su artesanía, sus colores y en definitiva de su personalidad allá por donde íbamos. Igual daba que fuese el hotel, el restaurante o el palacio de congresos: todo en Santa Fe transmitía una voluntad expresa de poner en valor sus artesanos, sus artistas y todos los activos creativos de la ciudad.

Santa Fe Convention Center

Santa Fe Convention Center

Lámpada artesá do Convention Center

Lámpadas artesás no Convention Center

Cuando empezamos a congeniar, y después de escuchar a los primeros ponentes, comenzamos a entender realmente qué era aquello del Turismo Creativo y por qué estábamos en Santa Fe: ¡allí había casi 300 galerías de arte de todo tipo (con el concepto americano de galería, que incluía el taller del artista, la tienda y la exposición, cuando no también su vivienda), que facturaban anualmente más de un billón de dólares! Millonarios de Dallas, Houston, San Francisco, etc. habían puesto de moda la ciudad en los años 70 y 80 como centro de peregrinación de artistas y meca de los compradores de arte, convirtiéndola en la segunda más importante de los EE.UU., a continuación de NYC.

Rúa de Santa Fe, NM, USA

Típica rúa con galerías de Santa Fe

“Hartos” creíamos estar ya de ver galerías de arte por toda la zona histórica, y resultó que aún no habíamos visto nada, porque nos faltaba todavía la legendaria Canyon Road, con una galería literalmente al lado de otra. Vamos, que era como los bares de la compostelana Rúa do Franco, uno tras otro, pero en versión galerías de arte. Y cuando ya estábamos convencidos de haberlo visto todo, se nos recomendó todavía la zona más vanguardista, el Railyard District, que no era otra cosa que ¡una especie de polígono industrial lleno de naves repletas de suculento arte contemporáneo!, con la guinda de que durante esos días tenía lugar una bienal de arte que reunía obras de artistas internacionales que reflexionaban sobre una única idea-fuerza: “Santa Fe”. Todavía hoy referimos a menudo esa bienal por su originalidad y calidad, destacando, entre otras muchas cosas, la video-creación del mapa artístico-emocional de la ciudad, no sólo por su belleza, sino también por su interés turístico.

Railyard District

Galería de arte no Railyard District

En los días siguientes tuvimos oportunidad de conocer de primera mano otras excitantes experiencias creativas de Santa Fe. Tal fue el caso del tour gastronómico: un cocinero local acompañaba a los participantes durante la visita al mercado para rematar con una comida exclusiva para grupos reducidos en un restaurante. O de las visitas a viviendas de la zona histórica cuidadosamente rehabilitadas por diseñadores de interiores y destinadas a turistas aficionados, expertos y estudiantes de arquitectura. Y también de la propuesta de aquel fotógrafo patrocinado por Canon, que organizaba talleres de fotografía para amateurs y profesionales bajo el marchamo de la increíble luz, que lo era, y los inolvidables paisajes y colores de Nuevo México.

En nuestro viaje iniciático, también tuvimos oportunidad de degustar, cómo no, la oferta gastronómica de la zona, representada por un nutrido número de chefs y restaurantes, muchos de ellos ubicados en esos exquisitos patios interiores que antes mencionábamos. La Santa Fe gastronómica nos sorprendió por su ambiente realmente acogedor, por la fusión de productos y tradiciones de la zona con interpretaciones vanguardistas de texturas, olores, colores y sabores para componer una sofisticada gastronomía siempre respetuosa con su entorno tanto en el producto como en su interpretación y creatividad, y, por último, por las cuidadísimas cartas de vinos (¡algunas incluso incluían albariños!).

"Deliciosos" patios interiores

"Delicioso" patio interior

En fin, nuestra presencia en Santa Fe nos ayudó a ver con nuestros propios ojos cómo se desarrolló toda una industria alrededor de la creatividad, la sensibilidad y la idiosincrasia de un territorio. Cómo se transformó todo eso en riqueza; cómo toda la ciudad, y muy especialmente la industria turística, se volcaron con su mayor activo para convertirlo en un atractivo y así consiguieron que sus visitantes tengan una experiencia más allá de la simple visita turística (meramente consumidora de hoteles, museos y servicios), y participen, se formen y disfruten de sus vacaciones de una manera creativa en un lugar excepcional: Santa Fe.

Dejaremos pues, para la segunda parte de este “Libro de Viaje”, otras experiencias que nos aportaron tanto Santa Fe como el congreso, y el relato de cómo nosotros fuimos digiriendo todo esto, y cómo entonces descubrimos que Santiago ya era una Ciudad Creativa y que podría serlo todavía mucho más. Les esperamos.

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