Content not available in English. Sorry for the inconvenience
La noche de clausura de la VI edición del Festival Via Stellae está protagonizada por un concierto de lujo. La mezzosoprano checa Magdalena Kozena, acompañada por la prestigiosa Orquesta Barroca de Venecia y su director, Andrea Marcon, ofrecerá la interpretación de diversas piezas compuestas en el siglo XVII, de autores como Merula, Monteverdi, Strozzi o Marini.
PROGRAMA
Tarquinio Merula (1594/5-1665)
Ballo detto Eccardo
Ballo detto Pollicio
Folle è ben chi si crede
Claudio Monteverdi (1567-1643)
Quel sguardo sdegnosetto
Biagio Marini (1594-1663)
Passacaglio a 4
Tarquinio Merula (1594/5-1665)
Canzonetta spirituale sopra alla nanna: Hor che’è tempo di dormire
Johann Heinrich Schmelzer (1620-1680)
Die Fechtshule, balletto para cuerdas y bajo continuo
Claudio Monteverdi (1567-1643)
Si dolce é il tormento
Barbara Strozzi (1619-1677)
L'Eraclito amoroso
VENICE BAROQUE CONSORT
Luca Mares violín
Giorgio Baldano violín
Alessandra di Vincenzo viola
Francesco Galligioni violocello
Alessandro Sbrogiò violone
Ivano Zanenghi laúde
Andrea Marcon clave y dirección
El comienzo del siglo XVII es, desde el punto de vista de la historia de la música, uno de los períodos más complejos y hermosos, prolífico en obras y autores, por desgracia muchas veces desconocidos para la mayoría. La transición entre el período anterior, el Renacimiento, y el Barroco, no fue repentina, sino que supuso una larga y lenta transición. Toda una generación de músicos, encabezados por Claudio Monteverdi, una de las figuras más señeras no sólo de este período, sino de toda la historia de la música, cambiaron radicalmente el lenguaje musical anterior, creando una ruptura con el estilo anterior sólo comparable con la disolución tonal que llevaron a cabo los compositores del siglo XX. La consecuencia más perceptible de esta transición, perceptible en el primer barroco, es el cambio en la concepción del proceso compositivo y estructural de la música: así, de una arquitectura horizontal, propia de la polifonía del Renacimiento pleno, en la que muchas líneas melódicas individuales y autónomas se entrecruzaban libremente para crear una música compacta, homogénea y continua, se pasa ahora al predominio de una sola voz, en este caso la llevada a cabo por la mezzosoprano Magdalena Kozena, con las demás partes subordinadas a esta en un papel de acompañamiento, creado así una música jerarquizada en su estructura y sonoridad, permitiendo una compresión más sencilla de ella por parte del público y una mayor capacidad de comunicación afectiva por parte del compositor. No se deben tomar a la ligera estos cambios, ni el período y los compositores que los llevaron a cabo, escudándose en una concepción de la historia que se centra sólo en las figuras centrales de cada período (Bach, Haendel, Vivaldi, por poner algún ejemplo), pues sin las innovaciones de estos compositores "menores", la música occidental no sería lo que es hoy en día.